Debidamente equipados y subidos a nuestros dromedarios nos encaminamos, felices, a nuestra aventura por el desierto.
Ya estamos listos esperando por nuestros compis de 3 años que vienen a todo trote al desierto.
Sentados charlamos y decidimos lo que vamos a hacer después. Hace mucha calor, el sol aprieta, pero de repente nos sorprende una tormenta de arena. ¡Rápido chicos a cubrirse la cara para que no nos entre arena!
Luego nos pusimos a trotar por el desierto hasta que encontramos un oasis donde calmar nuestra sed y la de los dromedarios.
Antes de que llegara la noche y el frío recorriese el desierto, nos fuimos al campamento a refugiarnos y disfrutar de un merecido descanso.
Lo que no sabíamos era que en ese campamento iba a haber una Jaima de verdad. ¡Menuda sorpresa!.
Y una zona muy cómoda y colorida donde disfrutar de un buen té.
Después de contar historias, tomar el té y disfrutar de buena compañia, nos entró mucho sueño y nos pusimos a dormir.
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